Sin saberlo estamos presenciando un fenómeno conocido como Bulling, este término se utiliza para describir el acoso moral o violencia entre iguales, ¿qué quiere decir esto?, que el bulling no es otra cosa más que la broma, la discriminación, el maltrato, el rechazo el insulto, que se da entre compañeros, comúnmente conocido como “carrilla”, este fenómeno se divide en: maltrato psicológico (atentar contra su autoestima, ignorar, desconfirmar, tomar video para ridiculizarle), maltrato físico (golpes, pellizcos, patadas, empujones), maltrato verbal (insultos, regaños, humillaciones, palabras altisonantes) y social (rechazo, discriminación, aislamiento).
Este fenómeno se empezó a estudiar en el año de 1973 por el Psicólogo Dan Olwer, identificando las consecuencias y la magnitud que éstas tienen en la salud de las personas. Se preguntarán ¿qué tan malo puede ser?, ¡esto es común en todas las escuelas!, más no por ser común, no impide que genere problemas a corto y largo plazo.
Un niño que es víctima, puede presentar uno o varios de los siguientes signos y síntomas:
• Fracaso y dificultades escolares.
• Alto nivel de ansiedad (situación que antes no sucedía).
• Deseo de no asistir a la escuela (situación que antes no sucedía).
• Baja autoestima y tristeza constante.
• Depresión y autoimagen negativa.
• Baja expectativa de logro.
• Aislamiento.
• Agresividad hacia la familia (situación que antes no sucedía)
• Intentos de suicidio.
• Fracaso y dificultades escolares.
• Alto nivel de ansiedad (situación que antes no sucedía).
• Deseo de no asistir a la escuela (situación que antes no sucedía).
• Baja autoestima y tristeza constante.
• Depresión y autoimagen negativa.
• Baja expectativa de logro.
• Aislamiento.
• Agresividad hacia la familia (situación que antes no sucedía)
• Intentos de suicidio.
El planteamiento resulta especialmente conveniente, pues se trata de un fenómeno que presenta, al menos, dos tipos de problemáticas bien diferentes, por un lado la que viven los principales implicados: el actor de las agresiones o bully; y de otro lado, el receptor de las mismas o víctima (aunque, en ocasiones, puede darse que un mismo alumno participe de ambos roles), pero también, y paralelamente, afecta al grupo de observadores o "no implicados" en aspectos de desarrollo psicosocial y afectivo.
